ACLARACIONES:
· NEGRITA: Lo que dicen los personajes.
· Negrita cursiva: Llamadas telefónicas.
· CURSIVA: lo que piensa Allen.
· NORMAL: Relato en sí.
- ¡Solo digo! ¡Si vas a venir a un bar GAY, por lo menos coge con alguien! – Se quejó el chico de cabellos blancos azotando su vaso sobre la barra, el pelirrojo estallo en una carcajada.
-¡Te bese! ¡Cierra la puta boca! ¡Ahora además de gay, soy un pedófilo! –
Allen paro los labios - ¡No hay problema cariño! Te aseguro por mi deseado trasero, que tengo 22 – Lavi alzo la ceja.
- … ¿En serio? – Lo cierto, es que estaba muy lejos de creerle.
- ¡En serio! – Afirmo el menor.
El rostro del pelirrojo se suavizo y se acercó un poco al chico junto a él, mirándolo fijamente a sus ojos plateados -…eres lindo – Allen sonrió ampliamente sin apartarle la mirada, Lavi suspiro resignado y se hundió en sus hombros con decepción -…para ser un pequeño hombrecito de 22 años… gay – El albino frunció el ceño y de golpe se puso de pie frente al pelirrojo. Se mareo un poco pero se sostuvo en su hombro.
- ¡¿Qué demonios sucede contigo?! ¡Dijiste que no eras homofóbico! –
- No lo soy –
- ¡Me besaste! ¡Con tu lengua! ¡Gay! ¡Maldito Gay! –
- ¡Solo contigo en todo el mundo! – Se defendió el mayor.
- ¡Tuve suficiente! ¡He ganado! ¡Bájate el pantalón! –
Lavi abrió en grande los ojos y escupió un poco de tequila - ¿Disculpa? –
- ¡Estas romanticón y borracho! ¡Compra el maldito condón fosforescente y cógeme! –
- ¡Tú eres quien se tambalea! ¡Estúpido! –
- ¡Esta bien! ¡Yo te ayudo! – Y de acto a seguir se acercó peligrosamente al pantalón, Lavi automáticamente estiro la pierna alejándolo y de igual forma estiro los brazos moviéndolos de un lado a otro para llamar la atención de Sharon, la bartender, dueña del local y la única persona además de ellos que continuaba en él.
- ¡Señorita! ¡Este tipo, ebrio y menor de edad, quiere violarme! – Sharon bufo ignorándolos mientras revisaba el inventario.
Allen puso cara de indignación ante el comentario, quitando la pierna del mayor de su camino - ¡¿De que estas hablando?! ¡Estoy completamente sobrio, cariño! ¡Y entérate, desde hace 4 años que puedo votar! –Lavi se puso rápidamente de pie y se tambaleo un poco al igual que el menor. Superando el mareo y las náuseas lo tomo fuertemente de la muñeca.
- ¡Cierra el pico, vamos al salón oscuro y mastúrbate frente a mí, princesa! –
El albino alzo el brazo señalando al techo y grito fuertemente mirando al suelo - ¡Arbitro! ¡Te necesito, bebe! ¡Ahora! –
Sharon azoto el vino que estaba guardando sobre la barra y los miro con enfado -¡¿Terminaron?! ¡Es hora de cerrar! –
Allen se soltó del agarre de Lavi y lo señalo acusadoramente, Lavi hizo lo mismo - ¡Este tipo no me quiere coger! –
- ¡Este niño pervertido quiere aprovecharse de mí! -
- ¡Tengo 22! ¡Maldita sea! ¡No soy un niño! – Lo confronto el albino. Lavi bufo ahogando la risa.
- ¡Muéstrame tu identificación y te creeré! –
Sharon se masajeaba la sien - Comenzaron a tomar aproximadamente dos horas después de abrir y ahora estoy por cerrar ¡Bebieron toda la noche! ¡Los dos están borrachos, demonios! ¡Solo vallan a un motel! -
Allen comenzó a saltar y aplaudir de la emoción, para luego con los brazos comenzó a alabar al travesti - ¡Gracias, Sharon! ¡Te amo princesa! ¡TÚ! – Llamando la atención del pelirrojo y comenzando a acercarse muy cerca de él - ¡¿Cuándo te bajaras el pantalón, primor?! ¡¿Quieres ver mi identificación?! – Allen se reclino, estando muy cerca otra vez de los labios, escuchando y sintiendo la cálida respiración del mayor - Méteme mano y lo pensare – El pelirrojo lo tomo firmemente de la cintura.
- ¡Tú te emborrachaste primero, amor! –
- Esto es estúpido – Murmuro Sharon mirando la escena. Allen lo empujo agresivamente.
- ¡¿Quién lo dice?! ¡Tráeme pruebas y un maldito condón! ¡Ahora! – dicho eso tomo un trago a fondo de whisky, Sharon lo anoto a su ya larga cuenta.
- Cuando por un momento creí que la alma gemela de este chico podría ser este bello niño pelirrojo – Harold comenzaba a lamentarse mientras el par de idiotas continuaba discutiendo y luego lanzándose apodos melosos.
- ¡No soy un niño! ¡Tengo 23! ¡Y aunque tuvieses 22, soy mayor! ¡Debes respetarme y besar el maldito suelo por donde camino! – Grito enfadado el pelirrojo. Allen sonrió lo más que pudo y utilizo una voz llena de alegría.
- ¡Claro papá! ¿Quieres que traiga tu dentadura y algún tratamiento para la calvicie también? –
- ¡Eh! ¡Solo soy un año mayor, no estoy viejo dulzura! –
Allen se dejó caer en uno de los asientos de la barra apoyando sus codos sobre ella - Quizá… Si tuvieses sana la cadera –
Lavi comenzó a acercarse al menor, apoyando su mano sobre la barra quedando muy cerca del peliblanco - Mi cadera está perfectamente, gracias – La mirada, nuevamente la mirada se entrelazo. El silencio perduro entre los dos y comenzaron a acercarse aún más el uno al otro, quedando verdaderamente frente a frente. Ambos comenzaron a tentarse acercando y alejando el rostro dejando nada más que fugases caricias mientras discutían.
- ¿En serio? –
- En serio – Allen sonrió pervertida mente, juguetón.
Tiro de la camisa del pelirrojo atrayéndolo aún más hacia él y susurro en su oído.- Pruébalo. Úsala –
- Lo hare – Contesto el pelirrojo en lo que fue apenas un susurro, sellando los labios del albino con los suyos. Allen correspondió casi inmediatamente enredando sus brazos alrededor del cuello y la parte trasera de la cabeza, revolviendo entre sus dedos los rojizos cabellos. El mayor por su parte comenzó a desordenar las ropas del albino mientras jadeaban en unísono e introducían sus lenguas en un lujurioso beso, dejando leves mordidas y suspiros. Sharon se comía las uñas de emoción, hasta que Lavi tiro al menor en el suelo.
- Esto es una maldita broma – se quejó saliendo de la barra hasta llegar al par de idiotas intentando separarlos - ¡Allen! ¡Tipo verdaderamente guapo! ¡Ustedes no corromperán mi piso! ¡Allen, es mi bar! ¡Mi bar! ¡Tú sabes lo sucio que esta! – Ante los constantes golpes de Sharon con el fin de separarlos, Lavi se resignó e hizo una leve pausa en desvestir al menor sin quitársele de encima.
- ¡Sharon! ¡¿Sabes lo mucho que me costó convencer a este tipo?! – Se quejó el albino.
Sharon comenzó a patearlos - ¡Muévanse! ¡Muévanse! ¡De pie! –
3 horas después - Departamento de Sharon
- ¿Dónde está? – Pregunto el menor con el cabello húmedo y ropa limpia, recién salido de la ducha y apretando el ceño.
Sharon comenzó a reír mientras señalaba el sofá - Tienes jaqueca ¿Eh? –
- Cállate – evadió secamente el menor provocándole otra carcajada a Harold. Se colocó de cuclillas frente al sofá mientras observaba fijamente al pelirrojo que dormía profundamente con su rojizo cabello desordenado y la ropa alborotada - Se ve increíble –
Sharon se acercó con café en cada mano, uno se lo dio a Allen - Es bastante guapo, ¡Parece un príncipe! – dijo encantado mientras sonreía con los ojos cerrados y se tocaba la mejilla. Allen sonrió mientras sorbía un poco de café.
- No te ilusiones, si llega a algo contigo solo será una aventura –
Sharon golpeo el piso de su departamento con el talón - ¡¿Por qué eres tan malo?! –
Allen sonrió sarcásticamente y lo fulmino con la mirada -¿Debo recordarte que me arruinaste mi noche de sexo? - El albino arrugo un poco la frente por la jaqueca pero no borro la sonrisa y toco la mano del pelirrojo, sintiendo a su corazón acelerarse, alzo la mano izquierda del mayor un poco para que Sharon la notara. Un bello anillo de oro en el dedo anular. - Está casado - Dijo finalmente el albino para después depositar suavemente sobre el sofá la mano del comprometido.
Sharon suspiro apoyándose en la pared - Uno puede ponerse el anillo ahí sin estar casado –
- Créete lo que quieras, Sharon – Dijo Allen con los ojos cerrados y voz animada mientras respiraba el vapor del café.
- Dices eso, pero luces bastante decepcionado –
Allen abrió los ojos de golpe y sonrió tristemente al príncipe dormilón -… no es eso… solo, es un tipo divertido –
- Allen… ¿Cuándo comenzaras a tratarte? – Soltó de golpe Sharon. Allen se sobresaltó pero intento actuar normal y sarcásticamente.
- Creí que hablábamos del tipo apuesto –
- Allen – Insistió Harold.
El albino no dejaba de ver al príncipe dormir - Quiero disfrutar mi vida, lo que llegue a durar. Estoy bien –
- ¡Ahora! ¡¿Pero y cuando tu salud comience a deteriorarse?! –
- Sharon… –
- ¡Si… si mueres…! ¡Yo…! – Sharon comenzó a alarmase. Allen dejo el café en el suelo y se puso de pie frente a él tomándolo firmemente del rostro.
- ¡Estoy bien! ¡¿Ok?! ¡Estoy en la lista y en un buen puesto! –
- ¡A-Allen! – Sharon intento ahogar sus lágrimas. Era lo que Allen más odiaba. El albino suavemente soltó el rostro de su amigo y lo abrazo fuertemente.
- Debes entender… No quiero pasar todos los días que me queden dentro de un hospital esperando un milagro que jamás llegara. Vivo mi vida, la vivo como quiero. –
Sharon no pudo evitarlo y una lágrima resbalo por su mejilla. Contuvo la respiración y abrazo fuertemente la pequeña y ancha espalda del menor - ¿De eso crees que se trata? ¿Vivir al máximo y luego esperar a que tu vida se agote por no haber luchado cuando pudiste? –
- El medico dijo que si no acepto el tratamiento viviré aproximadamente seis a siete años. Bastante bueno ¿No? – Sharon no contesto. Allen rompió el abrazo y lo miro fijamente - Escucha. No me quedare postrado en una cama repleta de cables y medicinas por años mientras espero mi muerte. De todas formas, dame una razón, una razón de verdad por la que deba seguir con vida ¡¿Siquiera la hay?! –
- Allen –
El albino dio media vuelta y comenzó a reunir sus cosas y a ponerse su abrigo - Mi último ataque fue hace una semana, estoy bien. Gracias por el café y la ducha. –
- ¡Allen! – El menor le sonrió con su abrigo ya protegiéndolo, se paró frente a él y beso su mejilla.
- Esta conversación se acabó, te veré el fin de semana ¿Esta bien? – Se alejó de Sharon y comenzó a hacer gestos de disgusto mientras caminaba hacia el sofá más grande que vio, el cual depositaba a cierto pelirrojo - ¡Gracias a Dios que hoy tengo el día libre! ¡La cabeza me va a explotar, con un demonio! ¡Y a pesar de todo, no me diste sexo! – Se quejó, mirando caprichosamente al pelirrojo con ojos cansados, sonrió y se agacho para después besar sus labios con ternura - Adiós primor, ve a verme otra vez ¿De acuerdo? – El pelirrojo movió la cabeza sin despertar emitiendo una pequeña queja llena de pereza – No dejes que Sharon te meta mano ¿De acuerdo? - le susurro con una sonrisa traviesa. Se puso de pie pero antes de llegar a la puerta escucho las palabras claves.
- Acaso… ¿Te gusta? – Allen se quedó atónito con la manija de la puerta en la mano. Bufo y miro carismático a Sharon.
- ¿Qué…que dijiste? – Pregunto atónito.
- El pelirrojo, Te gusta ¿Verdad? Le das un trato diferente a los demás -
Allen sonrió juguetón - Tiene muy linda ropa, me gustaría verla en el piso de mi cuarto –
Sharon sonrió y a exclamar con las manos - ¿Por qué no buscas una relación? ¡Una de verdad! –
Allen alzo la ceja - ¿Y…qué significa eso? –
- ¡Solo acostarte con uno! – Exclamo Harold con alegría. Allen se quedó mudo y en shock.
Eso significa… ¡Menos sexo!… ¡¿Verdad?!
Allen rio nerviosamente soltando la manija - ¡Oh, vamos! ¡No es enserio! – Sharon lo miro seriamente - Bromeas ¿Verdad? – Sharon alzo la ceja - ¡¿Verdad?! – No hubo respuesta - Olvídalo. Eso no sucederá. ¡Es la cosa más aburrida que he oído! –
Harold señalo al pelirrojo que descansaba plácidamente y sin vergüenza alguna en su gran sofá - Te gusta el tipo – Declaro, seguro de sus palabras.
Allen se tocó la frente mirando al cielo - ¡Está casado! ¡Y! Saliendo del closet –
- ¡Quizá no! –
- Se realista. Quiero tenerlo una vez ¡Una vez! ¡Y se acabó! ¡Como siempre! ¡No convertirme en su maldito amante! – respondió francamente disponiéndose a salir del departamento, pero deteniéndose ante las palabras de Sharon.
- ¡Cualquier tipo! ¡Tan solo encuentra uno! ¡Sele fiel y se feliz junto a él! ¡Busca una razón por la cual vivir! –
Allen aflojo los hombros – ¡Escucha! No es lo mío – Sharon no se rindió y tomo al albino de la oreja jalándolo nuevamente frente al bello durmiente.
-¡Hay! ¡Auch! ¡Eso duele! ¡Hay! -
- ¡¿Entonces explícame porque pones ese tipo de expresión cuando miras a ese pelirrojo?! –
- ¡¿Qué expresión?! – Se quejó Allen liberándose del agarre.
- ¡De quinceañera enamorada! – Soltó de golpe el travesti dejando a Allen muy sorprendido.
- Ah…bueno, ya sabes… es, sexy – se defendió con inocencia el menor. Sharon quedo en shock y muda por unos cuantos segundos.
-… cierto – El travesti apretó los dientes. Era un argumento muy sólido.
- Duerme mucho – Comento el albino mirando fijamente al pelirrojo que no despertaba ni con el gran alboroto que Sharon causaba.
- Lo sé –
Allen miro a Sharon alzando la ceja y torciendo la boca - ¿Por qué simplemente no lo echas? –
Sharon lo miro impactado - ¡¿Bromeas?! ¡Gracias a él puedo olvidarme del pago la renta por 3 meses e invertir en el bar! –
Allen alzo la ceja - ¿De nuevo? –
- ¡Si, de nuevo! ¡Quiero poner tubos para los bailarines en el cuarto oscuro! –Ambos se sonrieron ante la idea para después volver a mirar fijamente al pelirrojo dormir.
- Sharon… ¿Es un crimen tocarlo mientras duerme? – pregunto Allen como si fuese lo más normal del mundo
- … ¿Allen? – Lo llamo, el nombrado se giró para verla.
- ¿Si? –
- Ya te ibas ¿Cierto? – Respondió la bartender con una gran sonrisa. Allen soltó una pequeña sonrisa y beso su mejilla.
- No me agradas – Camino hacia la puerta, la abrió y antes de salir no pudo evitarlo, antes de cerrar… miro hacia atrás…
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