domingo, 18 de agosto de 2013

Chapter 18: Ya no mientas, Parte 1

ACLARACIONES:
· NEGRITA: Lo que dicen los personajes.
· CURSIVA: Lo que piensa Allen.

Esa horrible noche, está impregnada en mi cabeza como una molesta astilla impregnada en el pulgar. Mamá no dejaba de llorar, Richard estaba tirado en el suelo…y el teléfono no dejaba de sonar. Yo estaba sentado al lado del moribundo borracho, vestido de rojo, con los ojitos llenos de lágrimas y las manos ensangrentadas.
Crecí, pasó el tiempo y crecí. Mamá ya no estaba conmigo. ¿A dónde se fue? No tengo ni la menor idea de lo que le ocurrió, pero para cuando lo note le dejaba flores todos los domingos en el panteón. 
No logro recordar que paso después de que viera mis manos llenas de sangre aquella noche, intento buscar en cada rincón de mis recuerdos pero solo me pierdo en un laberinto lleno de tormentas y agonía.     
¿Realmente quería recordar? ¿Había en mi pasado algo mejor que el presente? Solo conocía la simpleza de un hogar pobre, así como el olor y los golpes salvajes de un borracho.
Cumplí 17 años. Salía con muchas chicas a la vez pero era solo una fachada, una forma de sentirme seguro. Tenía sexo con ellas, pero no me sentía bien, no lo disfrutaba, no me sentía feliz…no me sentía yo mismo. Me sentía enfermo, repulsivo, solo. Veía a los chicos y deseaba tocarlos al igual a como tocaba a las chicas, incluso más. Había sentimientos dentro de mí que no lograba comprender y me aterraba la idea de compartirlos con alguien más. Me aterraba la idea de que supiesen mi secreto y el sentir que sus miradas me juzgaban y me condenaban.
-La comunidad lesbiana, gay, bisexual y personas transgénero (LGBT) realizaron una marcha por todo el periférico de la ciudad exigiendo el respeto de sus derechos- Anunciaban de vez en cuando los medios, pero la gente solo abría la boca para decir lo mismo.
-Qué tontería, deberían meterlos a todos en una hoguera para calcinarlos-
-Es una abominación-
-Qué asco-
-Recibirán la furia de Dios-
-Se irán todos al infierno-
Todo el mundo opinaba lo mismo, que era pecado. Pero… ¿Qué se puede hacer cuando eres defectuoso a comparación del resto? ¿Qué puedes hacer, si solo tiemblas de miedo al pensar que te iras al infierno tarde o temprano?
Cumplí 18 años. Me desmaye en la escuela, no pude respirar y el pecho me apretaba con mucha fuerza. Fui llevado al hospital y me realizaron muchos estudios; tenía problemas cardiacos y era posible que se me desarrollara cáncer (Lo cual, para variar, es poco común), y al parecer, había sido hereditario de mi madre. Preguntaron por mi tutor pero no di ningún nombre así que cargaron los gastos a mi cuenta estudiantil donde no tenía ni un solo centavo. Mantuve todo en secreto de Richard y trabajaba horas extras para pagar la cuenta del hospital sin que Richard sospechara.
El doctor también me dio una receta con medicinas escrita en ella, de donde solo compre las más baratas; también dijo que podría vivir unos 8 o 9 años más sin tratamiento, aunque como es lógico de suponerse, gradualmente mi salud deterioraría, pero que si quería una vida larga necesitaría un trasplante de corazón y someterme a quimioterapia. ¿Qué si lo intente? ¿Oh, por lo menos lo considere? Claro que no. Había demasiadas personas esperando un trasplante y mi sangre era rara, lo que me dificultaba más a tener una mínima oportunidad. Además ¿Con que dinero? Pero el medico en verdad se preocupaba por mi e insistió hasta que me termine inscribiendo a la lista de espera para trasplante de corazón. Nunca regrese ni volví a verlo después de eso.      
Estaba seguro que quizá, era obra de Dios el que me pasara todo eso. Que mi madre no estuviese a mi lado, que mi padre me odiara, mi corazón débil y con un posible cáncer a futuro. Todo era un castigo del ser divino, del todo poderoso; porque desear a otro hombre era una abominación.
Richard siempre traía a un chico al departamento, se la pasaban fumando, bebiendo y mirando el futbol. Era un tipo atractivo. Su cabello era rubio, de vez en cuando usaba gafas oscuras para cubrir sus ojos gríseos iguales a los míos, era alto, de tez blanca, con brazos fuertes adornados con un par de tatuajes, y manos grandes. Su nombre era Marco.
A pesar de los insultos de Richard o de sus golpes hacia mí, tan solo verlo alegraba mi día. Incluso el día en el que decidí dejar la escuela para ahorrar dinero. Recuerdo el rostro de Richard cuando lo discutí con él, era feliz y grito en jubilo.
-¡Al fin algo bueno! ¡Más dinero para alcohol! ¡Eres un imbécil, nunca debiste entrar a la preparatoria en primer lugar!-   
Fue entonces que sorpresivamente sucedió. Todavía lo recuerdo. Era ya muy tarde y Richard se quedó dormido frente al televisor, Marco subió las escaleras, camino por el pasillo y abrió la puerta de mi habitación. Yo estaba dormido en mi cama, cuando sentí algo pesado sobre mí. Abrí los ojos y vi su bello rostro muy cerca del mío. Mi corazón palpitaba a mil por hora, mi rostro se enrojecía y mi cuerpo no sentía más que cosquillas. Fue entonces que beso mis labios.
No dijo nada, no pregunto nada ni le importo mi opinión. Para cuando me di cuenta estaba desnudo debajo de mis frazadas, con el cuerpo adolorido y lágrimas bañando mi rostro.       
Desde entonces, siempre que Richard se dormía o no estaba en casa, Marco llegaba a verme y a revolver mis gastadas sabanas lo quisiese o no. Me mantuve callado. De alguna manera eso me hacía feliz y aliviaba mi dolor, así que deje de salir con chicas y me entregaba únicamente a los brazos de Marco. Al igual que Richard cuando estaba sobrio, de vez en cuando decía que me quería y me abrazaba como si fuese a protegerme de cualquier cosa. Aunque, claro, eso jamás paso. Richard encontró los papeles donde me habían diagnosticado cáncer y fallas cardiacas y me golpeo frente a Marco quien no dijo ni una sola palabra. Ese día sus golpes fueron tan fuertes, que me desmaye.
Era un completo estúpido, estaba ciego. Me sentía tan feliz, tan bendecido, tan enamorado. Creía que Marco tenía relaciones conmigo porque me quería, creía que me besaba porque sentía algo especial por mí, creía que tomaba mi mano y me abrazaba porque yo era especial. Dejo de importarme irme al infierno, si podía recibir tal felicidad.
Paso el tiempo. Era de madrugada, estaba por cumplir mis 19 años y Marco me besaba sobre la cama, cuando Richard abrió la puerta de golpe. Marco me empujo y abofeteo mi mejilla, escupió en el piso y se limpió la boca con una horripilante cara llena de repulsión mientas le mentía a Richard, diciéndole que yo le había pedido que subiera a mi habitación para que me ayudara con algo, pero que al final solo había intentado seducirlo.
Yo negaba con la cabeza, mudo y con los ojos llorosos. Richard se levantó la camisa y comenzó  a quitarse el cinturón para tomarlo de las dos puntas. Marco se quedó parado en la puerta con una sonrisa burlona, mientras Richard me veía con asco golpeando mi cuerpo igual que a una fiera gritándome que era un cerdo asqueroso.
Después de eso, no pude moverme de tanto dolor, Marco jamás regreso y Richard no volvió a traer a nadie a casa. A pesar de sus duras palabras, Richard nunca considero echarme a la calle; después de todo era yo quien pagaba la renta, los servicios y su alcohol. Aunque siempre buscaba un pretexto para intentar provocarme.
Lo entendí todo. Si toda mi felicidad se desmorono fue porque no era más que falsedad.
El amor es una fantasía. El amor es una mentira ¡El amor no existe! Es solo un consuelo irreal en un mundo lleno de dolor.
Si mi madre me hubiese amado, nunca me hubiese dejado solo ni hubiese puesto una pesada enfermedad sobre mis hombros. Si Richard me amara, nunca me hubiera puesto una mano encima. Si Marco me hubiese amado, no me hubiera violado desde un principio ni me hubiese traicionado después de haber cautivado mi corazón.
El pequeño chico de mirada grisea parpadeo liberando una amarga lágrima. El aire revoloteaba su blanca melena y su mirada estaba fija en la autopista, que estaba aproximadamente a 8 metros desde donde Allen se sostenía con sus temblorosos, amoratados y delgados brazos. En el suelo, había una concurrida autopista de alta velocidad. Solo tenía que soltarse.  
¡El amor no ha hecho nada por mí! ¡El amor me golpeo! ¡Me violo! ¡Me trato como un animal! ¡Me hizo sentir inútil! ¡Me contagio!

 ¡ME HIZO SENTIR QUE NO VALGO NADA!... ¡ME ENFERMA!      

viernes, 16 de agosto de 2013

Chapter 17: Desatando emociones, Parte 3

ACLARACIONES:
· NEGRITA: Lo que dicen los personajes.
· CURSIVA: Lo que piensa Allen.
· NORMAL: Relato en sí.

Allen se encontraba demasiado aburrido, ya se había masturbado en el baño…no tenía nada que hacer, por lo que opto por quedarse en su nuevo "hogar". Él prefirió llamarlo "Motel sin garantía". Las horas pasaron en absoluto silencio, en la televisión no había nada más que basura… y sin darse cuenta, cayo prisionero en los brazos de Morfeo.
…-¡Ahh!...nnn…Ohh…- el chico de blanca melena gemía aferrándose a la espalda del hombre que se encontraba en su interior, quien no se detenía con el vaivén que hacia estremecer al menor hasta la locura. Allen atraía al hombre de tez trigueña hacia el con sus blancas manos, las cuales no podían evitar revolver la melena del sujeto ante el éxtasis del momento.
Las embestidas comenzaron a hacerse más salvajes y los gemidos y suspiros eran todo lo que retumbaban en los oídos del albino. Pero pese a lo mucho que lo estaba disfrutando…estaba sumamente confundido…
¿Cómo llegue aquí?... ¿Quién es este sujeto?
Allen intento apartar su desnudo y sudado cuerpo al de él hombre junto a él para ver su rostro, pero como si este quisiera evitarlo lo abrazo con fuerza y comenzó a besarle la melena blanca sin detener el ritmo de sus caderas en la penetración del menor. Allen, entre los gemidos, suspiros y caricias que no dejaban de acosar su cuerpo, intento mirar a su alrededor por encima del hombro del sujeto que no dejaba de poseerlo…pero no vio más que obscuridad, el único punto con luz era donde se encontraba recostado con el hombre desconocido sobre él en el frío suelo.
¡Ahh! nn…Ohh ahhh… ¡AHH! – las estocadas continuaban como si nunca fuesen a tener fin, volviéndose a cada segundo que transcurría más fuertes y profundas. La sangre hervía y el corazón de Allen latía a mil por hora. Ante el placer, el éxtasis y la locura; el menor se corrió enterrando las uñas en la carne, rasguñando la espalda del misterioso sujeto quien ante esto solo cerró los ojos ante el dolor para después embozar una sonrisa cansada y calidad, bajar su rostro y besar tiernamente el cuello y los labios rosados del menor…y fue entonces, que Allen Walker vio el rostro de Bookman Lavi frente a él; mirándolo con mucho amor.
Allen abrió los ojos en grande despertándose de golpe, miro aturdido a su alrededor y noto que se había quedado dormido en el sofá -…Wow, ¿Qué demonios fue eso?-
¿Un sueño?... ¿Porque con él?...

FLASH BACK
-Tu enfermedad no me importa-
Allen bufo-Mj-y comenzó a alejarse mientras era seguido por el mayor.
-Se mi amante-
-Cállate-
-¡¿Por qué?! ¡¿Qué tiene de malo que sienta algo por ti?!-
Allen apretó los dientes apresurando su caminar-¡Porque tú…! ¡Tú eres un sueño! ¡Eres perfecto para mí!-
-¡¿Que te detiene entonces?!-
Allen cayo en la frustración y se dio media vuelta para gritarle -¡NO QUIERO ENAMORARME DE TI!-
Lavi lo miro sorprendido -…Allen-
-¡Si permanezco cerca de ti, terminare enamorándome perdidamente de ti! ¡No quiero eso, no quiero ser como los demás! ¡No quiero depender de alguien más para obtener un poco de felicidad!- las lágrimas comenzaron a bañar la carita del albino dejando helado al mayor-¡Voy a morirme! ¡Quiero gozar mi vida, emborracharme, hacer estupideces y tener sexo! ¡No llorar por un estúpido amor que no valdrá la pena a la larga! ¡Así que aléjate de mí y confórmate con lo que sucedió! ¡Porque jamás volverá a suceder!-
FIN FLASH BACK

Allen subió la pierna en el sofá y bajo la mirada hundiendo su rostro sobre su rodilla.
Soy tan patético…pensar que le dije todo eso.
Ha pasado casi ya dos semanas desde entonces y no logro quitármelo de la cabeza. ¿Qué caso tiene seguir pensando en él?...No es como si hubiese cambiado de opinión.
Pero…Dios, estoy tan confundido…
Fue un acto reflejo, pero Allen bajo la mirada hacia el pequeño Allen, quien nuevamente apuntaba al cielo.
Esto es una broma… ¿Verdad? No pienso jalármela dos veces…
El perezoso hombre opto por tomar un baño de agua fría, se vistió adecuadamente, tomo la llave que Tikky Mikk le había dejado y salió del apartamento. Ya eran las 7:15 PM y tenía planeado ir al bar de Sharon tal como le había dicho pero sentía que era demasiado temprano.
¿Qué debería hacer? ¿Debería buscar trabajo…justo ahora?...No, quizá debí hacer eso primero antes de quedarme dormido toda la tarde en el departamento. Es una verdadera molestia rondar por todos lados de nuevo para conseguir algo de dinero y todo para que Richard no me encuentre durante mis turnos, si es que le importaba por lo menos un poco como para hacerlo levantarse de su cómodo sofá y poner a su trasero a trabajar y buscarme un poco…oh por lo menos caminar hasta la esquina para buscarme en la tienda…después de todo, sin mí, ya no tendría a quien mandar a buscar su alcohol y sus cigarrillos.
Pffff, ¿A quién engaño? Probablemente ni ha notado mi ausencia.
-¿Disculpe?- Fue entonces que el albino detuvo su andar saliendo de sus pensamientos y miro hacia atrás para ver de dónde provenía la inocente voz.
-¿Eh?- Sin darse cuenta de igual forma había caminado hacia el bar de Sharon, solo estaba a unas cuadras de él.
-Disculpe ¿Su nombre es Allen Walker?- Allen miro a la joven frente a él, era alta, de cabello largo y verdoso al igual que sus ojos, vestía finamente sin poder evitar disimular un vientre un poco crecido.
-…Lo siento, ¿La conozco?-
La chica sonrió y negó con la cabeza -Me temo que no, mi nombre es Lenalee Lee- Respondió extendiéndole la mano, la cual el albino no dudo en estrecharle cortésmente.
-Encantado…aunque, al parecer ya conoce mi nombre, señorita… oh ¿Señora?- murmuró lo último con ternura al notar un bello anillo en su dedo anular. Lenalee se sonrojo y aparto su mano a la del hombre.
-Lamento si lo he sorprendido-
Allen alzo la ceja un tanto sorprendido -¿Por qué sabe mí nombre?- Lenalee solo sonrió con ternura.
-Digamos que tenemos algo en común. ¿Podría dedicarme unos minutos?-
Eso significa, que ella estaba esperándome ¿Verdad?...
Allen dudo, le parecía algo extraño e inclusive misterioso. Pero luego le invadió un pensamiento un tanto machista…
¿Qué podía hacer una mujer embarazada contra mí?...aunque, si de la nada me saltaran dos tipos ya sería otro tema.
Allen sonrió nervioso -Por supuesto, no hay prisa-
Lenalee también sonrió -Excelente- y se acercó a una banca cercana donde tomo dos vasos térmicos sencillos de plástico, extendiéndole uno al albino.
-¿Eh?-
-¿Café?- pregunto amablemente, el menor lo tomo con cuidado intentando no quemarse.
-Gracias-
-Sentémonos aquí- dijo mientras se sentaba sobre la banca seguidamente de Allen.
-Está bien- respondió sin protestar. Lenalee bebió un sorbo de su café mientras Allen la observaba con detalle, esperando a su vez respuestas al comportamiento inusual de la chica.
Seguro que es rica, es muy guapa…
Lenalee dirigió su mirada al apuesto de Allen mirándolo con seriedad -Bueno… me temo que seré directa- Allen seguía mirándola confundido- Le suplico que no vuelva a acercarse a Bookman Lavi-
-¿Eh?- Su corazón se detuvo por un instante, lo menos que esperaba el menor que saliera de los labios de esa chica, era el nombre de ese sujeto que lo acosaba inclusive en sus sueños. Y más que eso, el hombre a quien el mismo se había prohibido inclusive tener dentro de su mente, sin mucho éxito. Después de todo, la última vez que se vieron las cosas no habían terminado de la mejor forma.
-Usted es gay ¿No es así?- pregunto con una cara acusadora -Lavi es el hijo y futuro heredero de Dick Bookman, un gran empresario y tu simple existencia y forma de vida son un gran estorbo para el futuro brillante que espera por Lavi- Lenalee se puso de pie frente al albino quien no le quitaba la mirada de encima -Si por culpa de las prácticas enfermizas que realizas, Lavi fuese sorprendido por la prensa, se formaría un gran escándalo que mancharía el orgullo de los Bookman. Por lo tanto, me temo que si se niega, me veré forzada a tomar medidas- La mujer miraba al menor de forma decisiva, era como la típica escena de una madre pidiendo a las malas influencias alejarse de su atesorado hijo pequeño. Allen bajo la mirada con una sonrisa.
-Muy interesante argumento, señorita Lee- volvió a subir la mirada con un gesto un tanto molesto -Pero me temo que Bookman Lavi ya es un adulto, por lo tanto él es quien decide que hacer o no con su vida, incluyendo las personas con las que él se relaciona. Y en lo que respecta a mí, usted no es nadie para prohibirme nada- Allen se puso de pie -Me temo que no ha sido un placer, con permiso- justo cuando estaba a punto de alejarse Lenalee lo sujeto fuertemente del brazo evitando que se marchara.
-¡Espera! Quizá no, ¿Pero qué tal mi dinero? ¿Cuánto quieres?- Allen sin darse la vuelta la miro calmadamente de reojo, sin expresar algún gesto en especialy en completo silencio. Lenalee sonrió -No seas tímido, necesitas el dinero ¿No es verdad? ¡Puedo hacerte un cheque ahora mismo! Te he investigado a fondo. Eres pobre, hijo de un alcohólico que no hace más que buscar amantes, tu madre se suicidó, tienes una enfermedad cardíaca de lento desarrollo, incurable, que a la larga te hará necesitar un trasplante de corazón, sin mencionar el cáncer que tienes sobre ese mismo órgano. Qué vida más desafortunada ¿Verdad?-
Allen dio la media vuelta para tenerla cara a cara -¿Puedo saber…quién se cree para investigar sobre mí tan deliberadamente y más que nada, hablarme de esa manera?-
Lenalee apretó la mirada -¡La esposa de Bookman Lavi!- Allen abrió un poco los ojos ante la sorpresa pero después soltó una pequeña risa al notar como algunos cuantos detalles de los cuales se había enterado por mera casualidad comenzaban a tener sentido poco a poco.
-Mj…Ya veo, usted es la mujer que se acostó con el hermano del señorito Bookman Lavi-
La bomba cayo en el terreno de Lenalee, quien miraba al hombre frente a ella con total indignación y asombro -¿Cómo es que…sabes tú eso?-
-Mj, ¿Termino el lenguaje formal?-
-¡¿Qué es lo que te ha dicho Lavi?!- respondió duramente mirándolo con enfado.
Allen se puso una mano en los bolsillos sin soltar el café que le había regalado la mujer -Para su tranquilidad, él y yo no tenemos una relación en la que intercambiemos información personal. Al menos, no a propósito-
-Entonces… ¿Cómo es que-?...- no termino la oración, confundida.
Allen miro hacia arriba, intentando recordar -Suman Dark ¿Verdad?...Llego a un bar que frecuento buscando a tu marido y los dos pelearon de forma verdaderamente agresiva, cuando le pedí a Bookman una explicación él me dijo sobre la traición que hizo su hermano con…al parecer, usted- Allen dirigió la mirada hacia la mujer quien lo observaba con frustración -Por lo que noto, ya estaba enterada del conflicto…señora de Bookman-
Lenalee apretó los puños -¡Eso a ti no te concierne!-
-Me concierne si usted viene a amenazarme y a chantajearme de esta manera- respondió con calma escondiendo sus verdaderos sentimientos.
-¡Te lo pido de nuevo, aléjate de él! ¡No destruyas nuestro hogar!-
El rostro de Allen embozo una sonrisa -Mj, ¿Destruirlo más de lo que ya está? Yo no he forzado nada. Bookman es sano, inteligente, capaz de elegir lo que quiere sin que su traicionera esposa se intervenga-
Los ojos de la chica se humedecieron y su frente de arrugo -¡Habla, piensa todo lo que quieras! ¡De igual forma, me das lástima!- Allen bufo ante sus palabras y se acercó a ella, tan cerca, que susurro muy cerca de su oído.
-Ser homofóbico es tan ridículo como odiar a los zurdos porque escriben con la izquierda. E igual de idiota pretender enderezarlos- Lenalee no dijo nada, simplemente se congelo ante la acción del albino -No todo lo que ve, es todo lo que soy- Lenalee volvió a apretar su mirada y se tocó el vientre mientras daba unos pasos hacia atrás con tal de alejarse del sujeto.
-Lo has notado ¿Verdad? ¡Estoy embarazada! ¡Tengo 14 semanas y Lavi quiere a este bebe! ¡Lavi quiere una familia! ¡ES ALGO QUE TÚ NO PUEDES DARLE! ¡ASÍ QUE ALEJATE DE ÉL!- La mirada de Allen era fría y serena, pero por dentro estaba muy confundido, porque su corazón no quería hacer nada más que gritar. Extendió su brazo izquierdo hacia la mujer, devolviéndole el regalo.
-Gracias por el café, pero no gracias-
Ella le esquivo la mirada -¡Quédatelo!- Allen permaneció de pie en silencio durante un par de segundos mirando a la frustrada mujer, observo su teléfono para confirmar la hora y le dio una última mirada a la mujer quien solo permanecía en silencio.
-Al parecer ya no tiene más que decirme, entonces me retiro. Se hace tarde y francamente no deseo pasar más tiempo con usted-
Lenalee abrió los ojos en grande -¿Tarde? ¿Qué hora es?- pregunto de forma casi posesiva pero educada al recordar que le había prometido a Suman no regresar muy tarde a casa. Allen apretó un poco la mirada ante el comportamiento hipócrita de la joven.
-¿Me ves cara de reloj?-
-Si- respondió sin importarle mucho el menor, pues en su mente solo había absurdas preocupaciones. Allen se acercó a un basurero y tiro el vaso térmico lleno de café a la basura, para después mirar a Lenalee con desprecio.
-Pues yo te veo cara de perra y no te pregunto a cuanto la hora- Lenalee se quedó en silencio, completamente muda y con los ojos completamente abiertos ante la sorpresa. Nunca en su vida alguien la había ofendido con tales palabras. -Con permiso- murmuró el albino siguiendo su camino sin mirar hacia atrás, dejando a la mujer completamente sola en estado de shock. Mas para cuando lo noto, una lagrima de tristeza mojo su pálida mejilla.
Pensar que al principio era tan amable, me siento mal por haberla sobre estimado desde el comienzo…
¡¿Cómo pueden existir mujeres que por dentro sean tan feas?!Bookman Lavi… ¡¿Cómo pudiste casarte con alguien como ella?!
Santo Cielo… ¡¿Qué puedo hacer?!... ¡¿Qué hago ahora?!...
¡Quiero verte!pero… ¡¿Por qué?!

Chapter 16: Desatando emociones, Parte 2

ACLARACIONES:
· NEGRITA: Lo que dicen los personajes.
· CURSIVA: Lo que piensa Allen.
· NORMAL: Relato en sí.
· NEGRITA CURSIVA: Llamada telefónica.

LABORATORIO DE ANALISIS CLINICOS
Era temprano por la mañana y un hombre de negra melena y barba sin afeitar, vestido de pobres harapos abría las puertas del lugar liberando el aire acondicionado. Miro a su alrededor encontrándose con la mirada de muchas personas cansadas y enfermas mientras el sostenía con nerviosismo una bolsa negra a un costado suyo.
-Buenos días- dijo acercándose al mostrador.
Una chica rubia alzo la mirada-Buenos días ¿En qué puedo ayudarle?-
-Tengo una cita. Vengo a realizarme unos estudios-
La chica abrió los ojos con sorpresa y busco en su agenda-¿La cita de las 8:30? ¿Richard Walker?-
-Sí, soy yo-
-Muy bien, le hare unas pequeñas preguntas ¿Esta bien?-
-Si- Asintió nervioso e inseguro.
-¿Ha venido en ayunas, señor?- pregunto con amabilidad
-Si-
-¿Ha traído las muestras de orina y heces?- dijo, señalando una bandeja en su escritorio.
El hombre se sonrojo -He…si- De su bolsa negra saco dos pequeños frascos que deposito en el escritorio de la chica.
-¿Trae consigo las indicaciones médicas de su doctor?-
-Sí, las tengo conmigo-
-¿Esta sobrio?-
Las palabras retumbaron en sus oídos, hasta que pudo contestar apenado-Si…señorita-
La chica sonrió y se levando de su asiento -Muy bien, acompáñeme por favor- dicho esto introdujo al hombre mayor a una habitación donde le saco unas muestras de sangre y finalmente lo llevo al baño-Haga favor de desvestirse y colocarse la bata-…

DEPARTAMENTO DE ALLEN – 9:40 AM
El chico de cabellos blancos abrió cuidadosamente la puerta sintiendo un gran retortijón en su estómago ante el miedo a ser agredido de nuevo. Intento hacer el menor ruido posible y se introdujo a hurtadillas en su "hogar", hasta que concluyo su hipótesis…-…Richard no está aquí- fue a su habitación y saco toda su ropa (No es como si tuviese mucha) guardándola en una mochila, sus medicinas y cosas personales como fotografías también. Levanto su triste y viejo colchón y de él saco un sobre con dinero en su interior.
Ni porque me he abstenido conseguí suficiente, maldición.
Bajo por las escaleras con sus cosas y del bolsillo trasero saco su teléfono celular, busco en sus mensajes entre los números no registrados (Chicos que querían volver a verlo, una relación formal o algo, obteniendo el cero por ciento de éxito).
-¿Hola?-respondió una voz.
Allen puso voz alegre -¿Qué tal…?…Umm-
¡Maldición! ¡¿Cuál era su nombre?!
-¿Allen?- pregunto la voz.
Allen puso voz feliz y nerviosa-¡Sí! ¡Soy yo! ¡Allen!-
La voz soltó una risa -¡Viejo! ¡Tanto tiempo!-
-Necesito pedirte un favor-
Se escuchó un suspiro quejoso -Oh cielos, eres un interesado-
Allen alzo la ceja seriamente-¿Puedes ayudarme?-
La voz sonó amable-¿Qué quieres, cielo?-
-Necesito un lugar para vivir temporalmente- respondió dirigiéndose al refrigerador donde tomo una cerveza.
-¿Por qué no vas a un hotel?-
-No tengo dinero…- dio un pequeño trago disfrutando del sabor y luego murmuro lujurioso -Además, no me gusta dormir solito ¿Sabes?-
La voz soltó un pequeño grito de enojo-¡Porque no llamaste antes! Mi casa está repleta ahora cariño. Lo siento, pero no puedo ¡Tendrá que ser para la otra!-
El albino apretó el ceño -Tsk… ¿No conoces a alguien?-
-Tengo un amigo, es mayor pero sin duda tendrá compasión de ti-
-¿Enserio? Excelente- dijo con alegría después de beber un gran trago de su bebida.
-Te advierto que no tendrás posada gratis Alecito- murmuro con perversión.
-Mj, tratándose de ti no podía esperar menos de tus amigos-
-Te mandare la dirección en un mensaje ¿De acuerdo?-
-Está bien. Gracias- respondió terminándose su cerveza barata.
-Hey, ¿Cuándo vendrás a visitarme?-
tan molesto…
-¿Debería?- contesto con molestia.
-Te extraño-
-Estoy colgando- dicho eso colgó. Allen tiro la lata y miro a su alrededor con algo de nostalgia así como de rabia. Sería la última vez que estaría en ese lugar. No estaba completamente seguro sobre lo qué sucedería con él en un futuro, pero tenía que ser algo mejor que ser pateado como un animal. Miro la fotografía colgada al fondo del departamento, tomo la perilla de la puerta y antes de salir con cierto temor de toparse a su predecesor en el camino, susurro-Adiós mamá-

ALGUN LUGAR DONDE ALLEN SE HA METIDO – 11:26 AM
El albino observo su teléfono donde su antiguo compañero sexual le había mandado la dirección donde podría conseguir un lugar para vivir temporalmente, pero por más que miraba su teléfono y su alrededor, mas confundido se sentía. En especial porque ya llevaba un buen rato dando vueltas sin éxito.
-Oh…cielos ¿Me he perdido?- murmuro mirando de un lado al otro.
-Disculpa- se escuchó una agradable voz detrás de él, quien de inmediato dio media vuelta encontrándose con un apuesto hombre de tez morena.
-¿Eh?-
-¿Necesitas algo?- Allen lo miro de pies a cabeza, era más alto que el, tenía el cabello un poco largo, desordenado y negro, una mirada sensual y una excelente proporción corporal.
El albino intento ignorarlo y miro a su alrededor-Bueno…busco una dirección pero creo que me he perdido-
-¿Puedo?- insistió el desconocido tomando sin preguntar el teléfono del pequeño, este se asustó al creer que se lo robaría pero segundos después lo devolvió -Ven conmigo, yo puedo llevarte- Allen lo miro confundido, pero no había nadie más así que decidió seguirlo llegando hasta un elegante edificio donde tomaron el elevador para llegar al noveno piso, una vez las puertas metálicas abiertas caminaron hasta detenerse frente a una puerta. El moreno y sensual desconocido saco unas llaves y la abrió para sorpresa del albino -Pasa-
-¿Eh?- lo miro, confundido.
El moreno alzo la ceja -Eres el amigo de Barry ¿Cierto?-
-¿Eh?…-
¿Quién es Barry?
El chico embozo una sonrisa-Mi nombre es Tikky Mikk, y por lo que tengo entendido mi departamento ha sido ofrecido por esa escoria-
Allen no se rio y lo miro con seriedad-Puedes negarte, después de todo soy un total desconocido para ti-
Tikky se recargo sobre la pared, muy cerca del menor-Mj, ¿Eres una mala persona, jovencito?-
Allen sonrió traviesamente-¿Quién sabe? Podría robarte la cartera-
-¿Cómo te llamas?-
-¿Eh?-
-¿Cuál es tu nombre?-
-Allen Walker-
El moreno sonrió y acaricio la pálida mejilla del menor -Mj, eres lindo…- Allen no respondió pero lo miro fijamente -Puedes pasar, ponte cómodo- Allen dejo de protestar y obedeció encontrándose con un hermoso lugar, no mejor que el departamento de Sharon pero sí bastante hogareño.
-Es bonito- susurro más para sí mismo que para su nuevo casero.
El moreno se recostó en la sala y encendió un cigarrillo -Soy maestro en una preparatoria vespertina, así que nunca me encontraras en las tardes. En la mesa deje tu llave y el baño esta al fondo en la tercera puerta a la izquierda para cuando lo necesites-
-Está bien- respondió escuchándolo.
-Puedes sentirte libre de dormir en el sofá…- hizo una breve pausa y observo al menor con gracia -Oh bien, entrar a mi habitación a escondidas- Allen cayo y únicamente lo observo-Mj, creí que te intimidaría un poco pero no vi ni un pequeño signo de vacilación en tu rostro-
-Mj, pongámonos serios…- susurro el albino acercándose al moreno hasta terminar sentado en sus piernas cara a cara, retirándole el cigarrillo de los labios y dejándolo reposar en el cenicero que descansaba sobre la mesa central de la sala -¿Qué tal si te pago la renta por adelantado?- dicho eso envolvió el moreno cuello con sus frágiles brazos y unió sus labios a los del hombre dejando a su lengua juguetear con la suya. Fue entonces que su cuerpo se estremeció y rompió el beso para soltar suspiros-Ahh…nnn…-
-Muy buena reacción- dijo con satisfacción el moreno al observar a ese angelical rostro mostrar gestos tan eróticos, soltó una sonrisa y continúo tocando la privada y sensible parte del menor por debajo del pantalón con más fuerza y rapidez.
-…Ohm…Ahh- suspiro el menor sosteniéndose de los hombros del menor y comenzando a mover sus caderas deseoso de más. Su cuerpo ardía, su mente se perdía, pero su corazón apenas si latía.
-Sera para la otra- murmuro el moreno poniéndose de pie abruptamente tirando al menor al suelo.
Al albino no le dolió, pero lo miraba confundido por la forma tan calmada en la que se arreglaba la ropa y tomaba su cigarrillo de nuevo-… ¿Eh?-
-¿Ya viste la hora? Llegare tarde-
Allen apretó el ceño -¡¿Enserio?!- Tikky sonrió y comenzó a alejarse del menor hasta llegar a la puerta, donde por detrás de ella había un portafolio y un sombrero que el hombre tomo antes de cerrar la puerta, no sin antes decir:
-Nos vemos pequeño-
Allen se quedó sentado en el suelo en silencio, podía escuchar como su casero sexual, Tikky Mikk, caminaba por el corredor hasta llegar al elevador. Cuando no pudo escucharlo más se levantó de golpe con los ojos húmedos y el ceño fruncido -¡¿Enserio?!-grito golpeando con su pie el suelo donde estaba parado y enfurruñado hasta el cielo. Le dio una pequeña miradita al pequeño Allen y suspiro decepcionado…
¿Dónde dijo que estaba el baño?