viernes, 16 de agosto de 2013

Chapter 4: Waikiki – Bar Disco, Parte 2

ACLARACIONES:
· NEGRITA: Lo que dicen los personajes.
· Negrita cursiva: Llamadas telefónicas.
· CURSIVA: lo que piensa Allen.
· NORMAL: Relato en sí.

Un chico de cabellos blancos se ponía su abrigo sin detener su marcha, cuando estuvo a punto de llegar a la puerta busco en el las llaves pero antes de poder tomarlas con firmeza sintió un gran tirón sobre su blanca melena que lo arrojo de espaldas contra la pared dejando caer dichas llaves al suelo - ¡¿Dónde crees que vas?! – pregunto con enojo el hombre mayor frente a él que no dejaba de sujetarlo.
El menor lo miro pasmado y sin aliento pero segundos después volvió a la realidad y endureció el rostro- ¡A divertir mi culo un rato! ¡Suéltame! – se quejó el menor, forcejeando e intentando alejarlo de él.
El mayor lo soltó pero siguió acorralándolo usando sus dos brazos como una barrera - ¡Hable seriamente contigo la última vez! -
El menor apretó sus nudillos - ¡No lo hare! ¡¿Entiendes?! ¡Tú no puedes tomar mis decisiones! ¡No puedes meterte en mi vida de la nada como si me conocieras! ¡COMO SI TE IMPORTARA! …- El mayor lo miro pasmado mientras que el menor intentaba recuperar el aliento ante sus palabras - …No un borracho como tú –
- …Allen – lo llamo afligido con lágrimas asomándose por sus ojos, intento abrazar a su hijo pero este lo rechazo empujándolo con fuerza lejos de él.
- ¡NO FINJAS QUE TE IMPORTA! ¡MALDITA SEA! -
-…Hijo -
Allen se sujetó la cabeza con fuerza, intento calmarse pero al no lograrlo se la soltó comenzando a caminar de un lado a otro mirando al suelo. Se detuvo y miro fríamente a su padre -… ¿Quién crees que paga y limpia este departamento? ¡Yo! ¡¿Quién lava los trastos y la ropa?! ¡Yo! ¡¿Quién paga las facturas, medicinas y tu maldito alcohol?! ¡Yo! ¡Sin mencionar que trabajo y si no compro comida nadie come en este maldito lugar! ¡Si estas preocupado por alguien, preocúpate por ti mismo! ¡Se cuidarme solo! -
El mayor puso la mano en alto, en señal de que el menor se calmara y guardara silencio - ¡Esta bien! ¡Lo entiendo! ¡Es solo que…! ¡Decidir todo esto por ti mismo es…! ¡Allen, eres demasiado joven para sentar la cabeza! -
- ¡Y TÚ ERES DEMASIADO VIEJO PARA JODER! – grito contundente. El mayor lo tomo de los hombros y lo sacudió.
- ¡NO QUIERO QUE MUERAS! – Allen se quedó atónito, en shock. Su padre se asustó ante su expresión y lo soltó. Allen bajo la mirada ocultándola entre su cabello, intentando contener las amargas lágrimas que gritaban por emerger.
- Púdrete ¿Quieres? – maldijo en un susurro mientras salía de la vista del mayor.
- ¡ALLEN! – lo llamo, pero no intento seguirlo, solo observaba como su hijo tomaba las llaves, abría la puerta torpemente y la azotaba al salir.

8:00 pm
- ¡Diviértete, Lavi! – Se escuchó la voz de un chico alto y de cabello largo azulado saliendo del bar con mucho ánimo.
La sirena ya suena por segunda vez.
Una vez que Allen estuvo frente al local, suspiro y abrió la puerta donde ocurrió lo que sabía que ocurriría. Aullidos y silbidos celebrando su llegada acompañando el segundo toque de la sirena. El hermoso rostro de Allen era inexpresivo y no les tomo importancia. Se deslizo el abrigo entre los brazos (provocando más aullidos) y lo coloco en el primer perchero que vio.
¡Allen, cariño! ¡Ven aquí! - grito un borracho que se encontraba hasta el fondo.
La puerta del local volvió a abrirse con fuerza recibiendo a un extravagante travesti que a decir por los colores fosforescentes de la ropa que vestía, aclamaba ser visto -¡Bien! ¡Que empiece la fiesta! –Grito mientras alzaba los brazos. Donde antes había un interruptor de luz, como si fuese una simple ventana lo corrió y apareció un peculiar botón rojo que fue presionado en el acto. Las luces se apagaron y mágicamente (Es decir, tecnología y muchos, muchos billetes verdes) el aburrido techo y casi a punto de caerse fue remplazado por uno lleno de luces y láseres, humo y grandes bocinas que ya tocaban música movida acompañadas de una esfera de discoteca que giraba colgando en medio del salón. Debajo de ese espectacular techo fue removido un enorme tapete que revelo una pista de baile multicolor con luces parpadeantes. Aquellos que ya eran clientes regulares comenzaron a mover algunas sillas y mesas remplazándolos por máquinas de licor y entre ellas una máquina expendedora con condones de sabores y/o fosforescentes. Ultimo paso. Sharon aplaudió dos veces y la barra cobro vida iluminándose de un verde limón.
De alguna manera me he acostumbrado. Es increíble que todo ese aburrido camuflaje mañanero sea por los homofóbicos y los sujetos de salubridad.
- ¡¿Quién es el de hoy bebe?! – grito un chico que comenzaba a servirse cerveza llamando la atención de Allen, el sujeto sonrió y le giño el ojo - ¡La pasamos bien la última vez, ¿Verdad?! –
- ¡Olvídalo! ¡Trae ese lindo culo aquí! –grito otro sujeto que bailaba fogosamente en la pista de baile. Allen no se movió, ni siquiera hizo un gesto.
- ¡Amorcito! ¿Qué te sucede? – Pregunto Sharon al ver que el menor no hacía lo mismo que todos los días desde que tenía memoria, ir a los brazos de cualquiera y tener sexo en el salón oscuro. Ambos caminaron hasta llegar a la barra, Allen tomo asiento y Sharon comenzó a trabajar del otro lado.
- Esta bien – se tomó la frente con las manos- Estoy bien. Solo… ha sido uno de esos días… -
- Un día malo ¿He? – Murmuro mientras se daba una última mirada en el espejo y se repintaba los labios. Allen no contesto, no quería sacar a flote la horrible escena que le había montado su padre. Para cuando se dio cuenta había quedado inmerso en sus pensamientos hasta que escucho como un vaso de vidrio era dejado frente a él por la mano con extravagante y recién manicure de Sharon.
- ¿Qué le pusiste? – pregunto el menor de inmediato.
- ¡Tranquilo, no voy a drogarte! ¡Te lo manda el guapo de haya, el de rojo! – dijo ofendida, señalando el otro extremo de la barra con emoción.
El menor solo le dio una mirada al primero que vio con cara de asco - ¿El gordo con panza, imitación de Santa Claus? –
- ¡No, el pelirrojo! – grito emocionada, volviendo a señalarlo.
- ¿Pelirrojo? – Allen levanto la cabeza y fue entonces que lo vio. Un chico pelirrojo y elegante a la vista. Bebía su licor con los ojos cerrados, disfrutando del sabor. Su ropa era ligeramente ajustada destacando unos indudables músculos en los brazos como en las piernas.
- ¡Sus ojos son como esmeraldas y de excelente físico! ¡Voz cálida y amable! ¡Es verdaderamente apuesto! –
- Se ve que es de dinero – Esas palabas eran mágicas,ahoraSharon estaba más que emocionada soñando despierta en un jacuzzi desbordando de dinero.
- ¡Hey, Allen! ¿Qué tal uno rapidito? – pregunto indiscretamente otro sujeto que acorralaba a Allen por la espalda rozándolo con su sudoroso pecho, pero este solo hizo una SIN-CE-RA cara de asco y decepción. Todos los admiradores de Allen notaron aquello y comenzaron las burlas sobre la impotencia del sujeto que ante la burla y el rechazo solo pudo terminar huyendo del local.
- ¿…Y? – Intentando retomar la charla - ¿No le mandaras ningún recado al pelirrojo? –
- Regrésalo, no lo quiero – respondió sin darle importancia.
- ¡Grosero! – Le regaño pero añadió - Dijo que si no lo querías, simplemente lo dejara ahí – dicho esto, Sharon se retiró a atender a sus demás clientes. Allen dirigió la mirada hacia el pelirrojo ahora con mucho interés, lo observo varios minutos pero este ni siquiera lo miraba y rechazaba cada invitación a bailar por parte de los demás clientes… pero esto no significaba que no estuviese interesado.
La música del local era movida, la gente bailaba en la pista mientras rozaban sus cuerpos dejándose llevar por el placer del momento, susurrándose en el oído, tocándose, besándose; bebiendo todo el alcohol que pudiesen pagar con el dinero que no tenían - estoy inmovilizado, se me han congelado las ruedas al verte – susurro eróticamente cierto chico de ojos platinos en el oído de cierto pelirrojo sentado frente a la barra, al lado de un gordo con panza, imitación de Santa Claus. Allen tomo asiento en su lado izquierdo.
El pelirrojo sonrió y tomo su trago - Hola amor –
Ciertamente es más atractivo de cerca, ha de ir al gimnasio todos los días. ¿Traerá pupilentes?
El albino sonrió dejando el trago que el pelirrojo le había invitado sobre la barra, sin dejar de mirarlo fijamente a los ojos - Hola encanto, esta noche soñé contigome entristecí al despertarme, pero ahora estás aquí -
- Quizá nos hemos enamorado –
 Dijo el pelirrojo con voz soñadora.
- Es la fuerza del destino, que nos ha forzado a encontrarnos en este momento –
- ¿Destino? ¡¿Qué es eso?! ¡Nuestro amor estaba escrito! – Ambos chicos estallaron en una breve carcajada. Cuando la risa paro Allen puso frente al misterioso pelirrojo el trago que este le había dado.
- Tú me mandaste esto –
- ¿Y? – Sin darle importancia tomando su trago con total calma.
- Te lo estoy regresando -
Lavi miro de reojo el trago despreciado pero siguió en su ocio - No le eche nada, pero si no lo quieres no importa. Igual lo pagare –
Allen se sentía ofendido. Se estiro hasta tener el atractivo rostro con esmeraldas frente a él - ¿Por qué gastar tu dinero en mí? –
- ¿Perdón? – Respondió, sinceramente confundido
Allen tomo el trago, sin apartarse mucho del rostro del pelirrojo - Esto es un Bukanas, uno de los más caros del local –
Lavi solo alzo la ceja - ¿Enserio? – El chico de cabellos blancos se desesperó, de golpe se puso de pie frente al chico notoriamente adinerado.
- ¡Hoy he tenido un día lleno de mierda! ¡Vamos al grano, ¿Ok?! ¡¿Quieres sexo?! ¡Fácil! ¡Méteme mano! ¡Sencillo! ¡¿Por qué no intentas meterme mano?! ¡No tengo sífilis ni ninguna otra enfermedad venérea! ¡Solo tienes que comprar el maldito condón y alejar el maldito whisky de $2,250 lejos de mí! -
Allen lo miraba con cierto enojo, no quería que creyeran que podían comprarlo. Pero el mayor solo desvió la mirada - No soy gay –
Es broma ¡¿Verdad?! ¡¿Trata de mandarme a la mierda?!
Allen sonrió divertido para sí mismo, volvió a tomar asiento tomando el rostro del sujeto con una mano para que le prestara atención- Cariño, estas en un bar… gay –
El pelirrojo sonrió - Mientras no tenga sexo con cualquiera de los presentes, no soy gay –
Allen alzo la ceja - ¿Acaso eres homofóbico? –
Lavi soltó una risita y suspiro - Nop, de hecho hasta me parece apasionante…-
-¿Intentas salir del closet? –
El pelirrojo se quedó pensativo - Mmmde hecho nunca he tenido una relación así -
Allen sonrió espléndidamente y señalo la pista de baile con el pulgar mientras recargaba su codo sobre la barra-¿Por eso rechazas cada invitación a bailar? ¿Temes que falle tu virilidad? –
Lavi lo miro fijamente, los ojos platinos se encontraron con las esmeraldas…había una especia de, ¿Atracción?... ¿Conexión? - Confió plenamente en mi virilidad, gracias. Solo sé que no soy gay… ni quiero que me metan mano –Lavi sonrió sin apartar la mirada del albino y viceversa. El menor deslizo su brazo por atrás de la nuca del pelirrojo y comenzó a acariciar y revolver su melena. El mayor no lo detuvo.
- Entonces… - la visión mutua continuaba y ahora la voz del albino era erótica - ¿Qué tal si tú me la metes a mí? –
-¡Maldita sea, Allen! ¡Estoy aquí! – ambos, Lavi y Allen no pudieron evitarlo y voltearon a ver al hombre que gritaba en busca de atención especial por el albino. La conexión se perdió y Lavi se concentró nuevamente en su trago nuevamente lleno.
¡Ese maldito! ¿Por qué este es tan difícil? ¡Debió de haber caído desde el primer segundo!
Allen se reclino sobre la barra, muy cerca del pelirrojo- Siempre hay oportunidad para probar nuevas cosas -
- Si estuviese suficientemente ebrio… quizá te dejaría aprovecharte de mí inocente y virginal cuerpo –
Allen alzo la ceja - ¿Inocente y virginal? – ¡Imposible! ¡No con ese cuerpo y ese rostro y ese…! ¡TODO!
- Te lo dije. En cuento a varones estoy limpio –
Allen sonrió y le acercó al mayor el trago que le rechazo - Entonces… comienza a beber –
Lavi solo soltó una risa - No te emociones, dije "quizá" –
- Acabas de conocerme, no te conformaras con el "quizá"– respondió muy seguro de sí mismo.
- Tu nombre es Allen, ¿Cierto? ¿Es tu nombre real? –pregunto, curioso.
- ¿Importa? – respondió secamente mientras se servía agua.
- ¿Es un secreto? –
Entonces Allen se acercó de nuevo, muy cerca del rostro susurrando en el oído del mayor - Te lo diré si te atreves a meterme mano -
Lavi sonrió, Allen comenzaba a pedir tregua - Entonces eres el Sr. Misterioso para mí, un placer –
- ¿Por qué bienes a este tipo de lugar si no te levantaras de la barra ni buscas sexo? –
- Un amigo me trajo intentando subirme el ánimo y me abandono cuando tuvo la oportunidad – Lavi bufo y miro fijamente a Allen y Allen a Lavi, la mirada de ambos era sensual, provocativa…
El chico de cabellos blancos sintió un leve sonrojo traicionero y bajo la mirada - Me agrada tu amigo – se estremeció.
- ¿Qué sucede? – pregunto preocupado ante la reacción del Sr. Misterioso.
Allen puso sus ojos en blanco lleno de un indescriptible arrepentimiento - Sentí un escalofrío al decir eso – Lavi no le sumo importancia, bajo la mirada y le arrebato la bebida que tenía el albino entre sus manos.
- ¡¿Eso es agua?! ¡¿Por qué tomas agua?!–
- No quiero tener jaqueca mañana –
- ¡¿Estas sentado en la barra y no tomas alcohol?! –
Allen sonrió y toco fugazmente la nariz del pelirrojo- ¡Exacto! – Le quito su inocente y pasivo vaso de agua.
- ¿Y el que debe emborracharse soy yo? ¡No es justo! – Reclamo mientras lo observaba tragarse el agua.
- Nadie dijo que era justo –
- Te vez joven ¿Tienes suficiente edad para estar en un lugar así? –
Allen puso los ojos en blanco y lo miro, atónito- ¿Disculpa? –
- Muéstrame tu identificación –
Allen se sobresaltó - ¡¿Ahora eres policía?! –
Lavi sonrió - No soy gay y mucho menos un pedófilo –
- ¡Tengo 22! – Enfadado, intentando defenderse.
- ¿Tienes pruebas? – Allen hizo un puchero infantil con la mirada, cosa que le hizo gracia al pelirrojo. Toco el hombro del travesti que atendía la barra, captando con más atención la mirada del albino. - Sharon ¿Cierto? – Harold asintió emocionado/a -¿Podrías darme una botella de Tequila y otra de Cerveza? ¡Ah! Y dos vasos con hielo, por favor – termino la frase guiñándole el ojo, Harold se dio la media vuelta con rapidez, podía sentir como su corazón se aceleraba, su rostro se ruborizaba y su billetera gritaba de alegría. Tomo rápidamente lo que el pelirrojo le había pedido y lo puso frente a el - ¿Puedes prestármelo un momento? – dijo, señalando la coctelera, Sharon se le dio lo más rápido que pudo rozando a propósito sus manos - Gracias – dijo el pelirrojo, divertido ante la atención especial que le brindaba.
- ¿Qué estás haciendo? – pregunto el albino al ver como el pelirrojo revolvía el Tequila y la Cerveza en la coctelera agregando mucho hielo.
Lavi sonrió - Te estoy retando cariño –
- ¿Eh? – El mayor sirvió su mezcla en cada vaso, sirviéndolo por igual. Eso sin duda causaría una gran y rápida borrachera, sumando una cruda inimaginable al día siguiente. Lo que sobraba aun esperaba en la coctelera.
- Tragos a fondo. Quien se emborracha pierde, quien gane le ordena al perdedor –
Allen sonrió y rodeo al mayor del cuello con sus brazos sin descartar la voz seductora- Sabes que te llevare a la cama cuando gane ¿Cierto? –
Lavi sonrió - Pues, si eso sucede, "quizá" hasta te deje robarme la cartera –lo tomo del mentón acercando su rostro muy cerca de sus finos y rosados labios - Pero cuando yo gane, te masturbaras frente a mí en el salón oscuro, primor–
Allen soltó una carcajada, ambos continuaron mirándose fijamente… - ¿Quién es el gay aquí? – cada uno podía sentir la respiración del otro, el aroma, el calor… la conexión…
- Hay que probar cosas nuevas ¿Cierto? – dijo sensualmente y dicho eso la distancia entre ambos se rompió y los labios del pelirrojo se unieron a los del albino, un beso profundo, lleno de pasión y sin reglas. Las lenguas de ambos bailaban mientras sus manos exploraban revolviendo la ropa y el cabello. Lo que los ojos no podían transmitir, hundiendo a ambos en un ardiente deseo.
Cuando el beso termino a falta de oxígeno los dos chicos siguieron mirándose fijamente sin romper la distancia, era algo extraño para ambos pero lo disfrutaban y no querían parar. Por la mente de Allen solo pasaban las palabras "Acabo de conocerlo, es solo un chico, igual que los demás. Este sentimiento…no es nada-"
Muchos admiradores del albino comenzaron a alejarse, era notorio que el favorito de todos ya tenía su elegido de la noche.
Allen soltó al pelirrojo y tomo un vaso con la poción de cerveza y tequila - Trato hecho – susurro el albino con voz juguetona, Lavi sonrió tomando su propio vaso y mutuamente chocaron el cristal con cuidado en brindis.
-Sera mejor que te des prisa y me hagas perder –…

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